Las Setas: delicias en nuestros platos

Con la llegada del otoño, comienza la temporada de los hongos y las setas. Es en este momento cuando puedemos consumirlos frescos y de buena calidad.

Las setas a nivel nutricional contienen pocos hidratos y grasas pero nos aportan proteínas que son muy fáciles de asimilar, también una gran cantidad de minerales como potasio, fósforo, magnesio, calcio, sodio y selenio, además de una importante cantidad de vitaminas, predominan las del grupo B, como la B9 (ácido fólico), B8 (biotina), B3 (niacina), B5 (ácido pantoténico), vit C y fibra.

Son un gran antioxidante.

Se recomiendan en las dietas saludables, dado que aportan muy pocas calorías. También podemos consumir setas cultivadas durante todo el año. Aunque es preferible que sean de cultivo ecológico y libres de contaminantes. Las más comunes son el champiñón blanco, champiñón portobello, trompeta de la muerte, gírgola y las setas orientales shiitake y maitake que son muy sabrosas.

Todas ellas, podemos conservarlas al natural, en vinagre, secas y congeladas. También podemos consumirlas durante todo el año deshidratadas (el sabor es más intenso) o enlatadas o en conserva. Éstas últimas son menos recomendables debido a que en su elaboración se le ha añadido una importante cantidad de sodio y otras sustancias. Además pierden minerales y vitaminas al exponerse a altas temperaturas para la esterilización.

Cuando elaboramos nuestros platos con setas, hay que tener en cuenta, que para limpiarlas es mejor no mojarlas, se utiliza un paño húmedo y se trocean en el momento de cocinarlas.  Se pueden consumir enteras. El tiempo de preparación debe ser mínimo para aprovechar mejor los nutrientes.

Otra opción sería saltear o introducir en el último momento de la preparación del plato.

Se pueden condimentar con verduras, (ajo, cebolla, pimiento) y especias que nos gusten, obteniendo unos platos ligeros, nutritivos y sabrosos.

El otoño nos ofrece la posibilidad de recolectar setas silvestres. Si eres aficionado a esta práctica , debes tener mucho cuidado, hay algunas variedades muy tóxicas y su parecido a simple vista es muy similar a las setas comestibles.

Las especies más frecuentes en el campo son: níscalos, morillas, cantarelas, boletus… sin olvidar la trufa negra y la blanca italiana. Éstas crecen bajo tierra y son descubiertas por perros adiestrados, son esenciales en la alta cocina por su sabor único ,olor fuerte y aromático.