Las Castañas: fruto seco extraordinario

Ya podemos ver en nuestras calles los puestos de castañas con ese olor inconfundible de las deliciosas castañas asadas.

Las castañas han sido un alimento muy importante en épocas difíciles en las que había escasez de alimentos ,como en tiempos de guerra y en épocas en las que se pasaba hambre. Muchas personas pudieron sobrevivir alimentándose de castañas.

Son un alimento energético, muy rico en hidratos de carbono en forma de almidón, un azúcar complejo que suministra energía duradera y aporta calor. Es baja en grasa.

Las castañas aportan beneficios a nuestro organismo nutriendo nuestro cerebro y nuestro cuerpo, es aconsajable para niños que necesitan energía extra en épocas de crecimiento. También están indicadas en casos de cansancio, anemias y en dietas para deportistas, además de poseer propiedades beneficiosas para la piel y el cabello.

Contienen potasio, fósforo, magnesio, calcio, vit c, vit a, vit e y las vitaminas del grupo b.

Son saciantes, alcalinizantes y antioxidantes.

Las castañas crudas son duras y difíciles de pelar; para consumirlas, hay que eliminar completamente la piel que las cubre, sabe mal y además es indigesta. Para conservarlas se guardan en un lugar fresco y seco, nunca en bolsas de plástico.

Para asar las castañas, se realiza un pequeño corte en la cáscara evitando así que revienten durante el asado. Se pelan en caliente y si la piel interior no se despega se introducen en agua hirviendo durante un minuto.

Las castañas pilongas están peladas y secadas con humo, así se pueden conservar todo el año. Antes de consumirlas es aconsejable dejarlas en remojo un rato para hidratarlas, su sabor es más dulce.

La harina de castaña es ideal para elaborar galletas, tortas y purés.

La miel de castaña posee propiedades expectorantes, antioxidantes y estimulantes. Es energética, está indicada en caso de anemia, fatiga y es rica en sales minerales.