LA FIBRA : elemento sin carácter nutritivo

El estilo de vida actual hace que en muchas ocasiones no se consuman las cantidades necesarias de fibra.

La fibra debe formar parte de nuestra dieta diaria por sus muchos beneficios sobre el organismo, especialmente por su acción reguladora del tránsito intestinal. Una adecuada ingesta de fibra ayuda a conseguir una evacuación regular.

El consumo de fibra mantiene la microflora del colon y previene el estreñimiento crónico. De un tiempo a esta parte se le está concediendo una importancia mucho mayor, debido a que favorece la prevención de una serie de patologías intestinales crónicas como síndrome de intestino irritable, cáncer de colon y otros.

Además de los nutrientes, nuestros alimentos contienen sustancias adicionales no digeribles ( por ej: la fibra). Estas sustancias, sin embargo, son importantes para el mantenimiento de determinadas funciones corporales. Por eso, es necesario que la alimentación sea rica en fibra (como mínimo 30 gr de fibra al día).

Los alimentos ricos en fibra son las frutas y horatalizas además de todos los alimentos elaborados con cereales integrales.

Existen diferentes tipos de fibra y debemos consumirla ingeriéndola con diferentes alimentos.

A continuación, os nombro algunas variedades de fibra.

Lignina: Se trata de una fibra insoluble, es la responsable de la rigidez que presentan los tallos de la lechuga, la acelga y otras verduras. También se encuentra en el arroz, la alfalfa y las legumbres.

Celulosa: Es una fibra insoluble, forma parte de las células vegetales. Se encuentra sobre todo en el salvado de los cereales y en las verduras como las judías verdes, las espinacas, las alcachofas y los guisantes.

Mucílago: Es una fibra soluble que se hincha con el agua y forma un gel. Es la responsable de la hidratación de las plantas y favorece la germinación de éstas. Está presente en el lino, las algas (agar-agar), los higos, los cereales integrales.

Pectina: Es una fibra soluble. Se halla en la piel y la pulpa de ciertas frutas y vegetales, como la manzana, la uva, los cítricos, el membrillo, la zanahoria.

Betaglucanos: Es una fibra soluble y es capaz de regular el sistema inmunitario y normalizar el colesterol LDL (malo). Está presente en la avena, la cebada, la quinoa, la levadura de cerveza, setas y algas.