El amor por nuestra Madre Tierra

Gran parte de nuestra medicina moderna se basa en prácticas herbales primitivas, la mayoría de los fármacos convencionales contienen extractos sintéticos y esencias de hierbas y plantas.

Los principios activos de muchos remedios naturales antiguos son los ingredientes clave de muchos fármacos patentados.

La tradición de la herbología está más establecida en Norteamérica y Extremo Oriente ya que fueron las culturas del esas regiones las que impulsaron el desarrollo de nuestra medicina herbal moderna.

Las plantas se han hecho más populares que nunca, promueven la salud y el bienestar y estimulan ligeramente la fuerza vital del propio cuerpo, de manera que el cuerpo puede curarse a sí mismo.

La fitoterapia puede parecer complicada pero todo el mundo puede cultivar hierbas y experimentar el efecto en nuestro organismo.

Crear nuestro propio jardín de hierbas es una experiencia gratificante. La mayoría de las hierbas crecen fácilmente y requieren poco mantenimiento.

Las hierbas que utilizamos para cocinar necesitan mucha luz y protección contra el viento.

Las hierbas medicinales es mejor cultivarlas en suelo fértil, húmedo y parcialmente a la sombra.

Si nuestro espacio es limitado podemos elegir entre 2 o 3 variedades, las plantaremos dejando mucho espacio entre unas y otras.

También podemos utilizar éstas hierbas para hacer nuestros propios productos cosméticos.

La plantación:

Hierbas altas: angélica, hinojo, valeriana…

Requieren sol: camomila, lavanda, mejora, menta, romero, salvia…

Necesitan humedad: valeriana, angélica, ulmaria o reina de los prados…

Precisan sombra: onagra o hierba del asno, valeriana…

Hierbas que piden sombra parcial: angélica, perifollo dulce..