¿Qué nos pide el cuerpo en verano?

Con la subida de la temperatura y el sol, que tanto nos influye en nuestro estado de ánimo proporcionando esa energía tan necesaria en nuestro día a día e invitando a hacer ejercicio al aire libre , el verano es un época magnífica para mejorar nuestra alimentación.

Nos invita a ingerir más alimentos frescos y saludables y menos elaborados, aumentando el consumo de  frutas o sus zumos  y verduras, que nos aportan gran cantidad de vitaminas por ejemplo, las ensaladas .

Las ensaladas son un plato de nuestra gastronomía que dispone de multitud de formas de prepararse, y es que en una ensalada “cabe prácticamente de todo”. La ensalada es casi siempre un plato frío de hortalizas mezcladas y aderezadas con aceite, vinagre y sal. Sus componentes más habituales son la lechuga, el tomate y la cebolla, aunque a partir de ahí el abanico es casi infinito, destacando ,el huevo, el atún, el pepino, las aceitunas, la zanahoria, los espárragos …

Hay dos aliños que destacan por encima de los demás: el aceite de oliva y el vinagre. El aceite de oliva es totalmente imprescindible( a mayor calidad, mejor será la ensalada). El vinagre es más opcional debido a su sabor y no todos lo aceptan bien.

Las frutas más consumidas durante el verano son la sandía y el tomate. Los pigmentos de la fruta roja como el licopeno, caroteno y beta caroteno ,nos protegen de la formación de los radicales libres, desarrollo de algún tipo de cáncer, etc…

Es muy importante no dejarse llevar por los excesos veraniegos  de tomar demasiados refrescos o zumos azucarados, postres dulces, chocolates, chucherías o ese helado tomado diariamente y así casi sin darse cuenta ,se llega al final del verano con unos cuantos kilos de más que no nos beneficia.

Debemos mantener unos hábitos dietéticos saludables, siguiendo una dieta sana, disminuyendo el consumo de azúcares, grasas y proteínas animales.

¿Qué debo comer cuando viajo?

En el verano , muchos de nosotros estamos preparando las vacaciones. Cualquier tipo de viaje, especialmente si es largo, puede alterar nuestra rutina normal. Por ejemplo a las mujeres nos suele producir estreñimiento. A menudo, los nervios por irse a algún sitio de vacaciones o la presión de un viaje de negocios bastan para alterarnos la digestión.

Lo ideal es no comer demasiado cuando se viaja, normalmente estamos sentados durante horas y disminuye la estimulación del sistema linfático y circulatorio acumulándose más toxinas y residuos metabólicos.

Un viaje en avión es la mejor ocasión para tomar zumos o frutas, el líquido y sus vitaminas nos ayudan a combatir los efectos deshidratantes. Si crees que necesitas comer algo más, lleva contigo semillas, brotes, frutos secos… comiendo este tipo de alimentos reforzarás tu cuerpo y resistirá incluso a comidas menos sanas. La mayoría de problemas de poca importancia (indigestión, estreñimiento, resfriado..) dependen de la toxicidad del organismo.

Una de las cosas que dificulta la recuperación del jet lag es comer a horas raras que no coinciden con nuestro reloj interno.

Cuando llegues a tu destino en tu primera comida toma una ensalada o fruta y no comas nada más hasta la próxima comida.

Estos consejos son prácticos tanto si viajas en avión como en cualquier otro tipo de transporte. Yo acostumbro  a hacerlo de esta manera cuando viajo por trabajo, estando  en el hotel me preparo una buena macedonia de frutas y esto me proporciona un alivio frente al agotamiento durante el día.

Cuando viajes al extranjero, asegúrate de probar un poco de yogur tradicional local, porque te ayudará a aclimatar tu organismo  a las ‘’bacterias extranjeras’’ y tu flora intestinal se adaptará mejor a los distintos alimentos.

 

El precio de la comodidad

El término “comida rápida” se utiliza para referirse a una gran variedad de comidas rápidas y para llevar.

Podemos encontrar las comidas envasadas al vacío, las comidas congeladas y precocinadas, los pasteles, los postres, las sopas deshidratadas, pollos o pescados precocinados o cocinados son algunos de los ejemplos de comidas rápidas.

Las comidas rápidas suelen ser deficientes en vit C, hierro, folato (vit B9)y riboflavina (vit B2); bajas en fibra y ricas en azúcares, grasas y sal. Sin embargo, cada vez hay más comidas rápidas “saludables” y generalmente llevan una etiqueta que dice “bajo en calorías”, “light” o “sin colesterol”. Algunos productos llevan la etiqueta “bajo en sodio,” pero aún así contienen grandes cantidades de sal.

Por ejemplo, la sopa deshidratada instantánea es muy diferente a la casera porque está hecha de una mezcla de ingredientes secos. Puede tener varios sabores (carne, pollo ,tomate..) pero la mayoría de sus ingredientes entre los que se encuentran la maltodextrina(azúcar), aceite vegetal hidrogenado, glutamato monosódico, azúcar, emulsificantes, estabilizadores, saborizantes y colorantes , jamás usados en las sopas caseras.

En mi caso, cuando realizo la compra en supermercados y observo esos pasillos enteros con estantes llenos de comida precocinada, siento una gran angustia porque me pregunto.. ¿qué alimentos demanda la sociedad para nutrirse?

Las comidas preparadas son un apoyo muy útil especialmente para personas que trabajan hasta tarde, además la comida casera es menos cara que la comida preparada. De cualquier forma, la falta de tiempo no debería ser un problema pues existen muchos platos rápidos y fáciles de elaborar , como los que les ofrezco a mis pacientes para que no pierdan tiempo pensando en cómo preparlos.

Existen muchos platos que pueden prepararse en casa ocupando el mismo tiempo que tarda en descongelarse una comida preparada o la comida que se pide por teléfono.

Comer es una necesidad, pero a la vez un gran placer, si aprendemos a cocinar de forma saludable desde temprana edad, hemos aprendido una gran lección para toda la vida.

¿Cuándo cambiar de alimentación?

El tipo correcto de alimentación nos permitirá alcanzar nuestro máximo potencial de salud, ser todo lo sanos que nos permitan ser nuestros genes y constitución. En cambio, una alimentación inadecuada nos creará problemas y nos hará enfermizos.

Hay que tener este concepto muy claro siempre que se decida cambiar de dieta.

Es importante escuchar al cuerpo y ser capaz de interpretar lo que escuchamos. Por ejemplo..

Cuando te despiertas por la mañana ¿sientes un sabor agrio en la boca, diferente al del limón o vinagre? Es posible que tu dieta sea demasiado ácida. Toma más alimentos alcalinizantes.

¿Sueles darte atracones de dulces después de una comida vegetariana con mucha ensalada y fruta? Es posible que tu dieta sea demasiado alcalina o deficitaria en proteínas.

¿Sueles sentirte cansado o deprimido con frecuencia? Puede ser que consumas demasiada azúcar.

Es hora de cambiar de dieta cuando no nos aporta lo que creemos que deberíamos conseguir con una buena alimentación. El momento más indicado para un cambio es aquel que uno se siente estancado y necesita salir del atasco.  También es necesario “sentirnos” que estamos preparados para el cambio.

Hay otro momento para cambiar de dieta y ese es el más difícil de todos: cuando ya has cambiado a un régimen de salud recomendado, claramente explicado y aparentemente sensato y no nos da resultado o deja de funcionarnos.

En términos generales tu dieta debería:

  • Favorecer tu estado de salud en general, tu actividad, tu trabajo elegido..
  • Ser agradable, sabrosa, saciar tu apetito, hacerte sentir agusto.
  • Hacerte sentir “centrado y limpio”.
  • Mantener tu peso y energía en niveles óptimos.
  • Ayudarte a recuperar la salud si la has perdido.

Tu dieta no debería:

  • Obstaculizar tu salud, tu actividad, ni tu trabajo.
  • Producirte depresión, hinchazón, mucha inquietud, irritación y/o cansancio, no hacerte ni subir ni bajar de peso en exceso ni causarte dolor en el tubo digestivo.

Las enfermedades cardiovasculares

Se trata de alteraciones que afectan a los vasos sanguíneos y al corazón dificultando la irrigación de los tejidos. Existen varios factores que provocan las enfermedades cardiovasculares, os voy a hablar de alguno de ellos..

La arterioesclerosis se caracteriza por la presencia de depósitos de grasa en la pared de las arterias (placas de ateroma) que dificultan la circulación de la sangre y provoca endurecimiento de las arterias. Al principio, la arterioesclerosis no provoca ningún síntoma, empieza después a manifestarse con un dolor torácico parecido a un calambre.

La presión arterial se expresa en milímetros de mercurio (mmHg). La presión máxima(presión sistólica) se produce cuando el corazón se contrae y envía la sangre a las arterias. La presión mínima (presión diastólica) se mide mientras el corazón se llena de sangre, por encima de 160/95 mmHg, es una presión anómala.
La hipertensión arterial también se produce en la infancia y uno de los factores más directamente implicados son la obesidad y la dieta excesivas en grasas saturadas, sal y calorías.
El tabaquismo;el riesgo de infarto de miocardio se multiplica por dos en un fumador.
La hipercolesterolemia puede ser responsable del desarrollo de la arterioesclerosis de las arterias coronarias, de la aparición del infarto de miocardio y de cardiopatía isquémica.
El sedentarismo, el estrés, la diabetes

Las alteraciones del músculo cardíaco son muy variadas. En mi familia, mi hermano nació con una patología llamada Tetralogía de Fallot.
Un corazón sano puede prevenir enfermedades cardíacas derivadas de los factores nombrados. Sin embargo, la patología congénita no es tan afortunada, pero sí que podemos mejorar la calidad de vida del paciente con una nutrición adecuada.
La alimentación y las enfermedades cardiovasculares tienen lazos muy estrechos, puesto que el riesgo de infarto de miocardio es mínimo cuando la alimentación es rica en fibra, frutas, verduras, cereales y pescado.
Los mejores alimentos para el corazón son: el salmón, el aceite de oliva, el ajo, las legumbres, las fresas, el cacao, el brócoli, las nueces, la cúrcuma, el aguacate, las uvas..

La tartrazina: el colorante inútil (E102)

Son varios los organismos que regulan los aditivos alimentarios: la OMS, la FAO y en Europa , el Comité Científico de la Alimentación Humana y el Consejo de Europa. La reglamentación técnico- sanitaria de aditivos alimentarios (Real Decreto 3177/1983), desarrolla los requisitos que deben cumplir estas sustancias.

La tartracina es un colorante azoico (formado por un grupo de nitrógeno unido a anillos aromáticos. Se obtiene por síntesis química; no existe en la naturaleza).
A diferencia de otros colorantes azoicos que han sido considerados cancerígenos , la tartracina sigue utilizándose en muchos países, entre ellos España.

Entre los efectos negativos que puede tener se encuentran: trastornos cutáneos, como dermatitis, prurito, eccema y distintos tipos de urticarias. También se relaciona con crisis asmáticas y reacciones alérgicas.
Se han establecido ciertos límites de Ingesta Diaria Admisible 7,5 mg/kg de peso corporal al día. Esto quiere decir, que una persona de unos 70 kg puede consumir 525 mg/día.
Esta cantidad no resulta muy difícil de sobrepasar comiendo una variedad de alimentos con esta sustancia. Se encuentra en gelatinas, bebidas (de cualquier tipo), yogures, patatas fritas, cereales, mermeladas, embutidos, quesos, salsas, repostería, sopas, helados, caramelos, conservas vegetales…

Un buen sustitutivo de la tartracina es la curcumina E-100 que es el colorante de la cúrcuma, planta cultivada tradicionalmente en la India.
Según la OMS podría ingerirse hasta 1500mg /día de cúrcuma utilizándose en sopas, caldos, carnes, cereales..
La cúrcuma es anticancerígena, antihistamínica, antioxidante, diurética, estimulante de las secreciones biliares, hipocolesterolemiante …
Se sabe que la raíz de la cúrcuma contiene polifenoles que reducen la inflamación y es un remedio natural para muchos problemas de salud, incluídos arterioesclerosis, artritis, asma, diabetes, diarrea, enfermedad inflamatoria intestinal, gastritis crónicas..

Te recomiendo que la utilices en las comidas ,añádela a tu plato favorito. Si compras cúrcuma en forma de raíz seca o en polvo guárdala en un tarro hermético de cristal opaco en un lugar fresco, seco y sin luz, así se conservará mejor manteniendo por más tiempo sus extraordinarias propiedades terapeúticas.

La obtención del aceite de oliva

Los aceites de oliva vírgenes se obtienen exclusivamente por presión en frío, sin ninguna otra operación que las de decantación, centrifrugación, filtración y desairación. En cambio, para otras calidades de aceite de oliva , sin la calificación de virgen, se admiten algunas operaciones de purificación.
Si se trabaja a baja presión se obtiene un aceite de mejor calidad.
En el momento de la extracción se obtiene el aceite virgen de oliva y se diferencia entre:
Extra: con todas sus características de sabor y una acidez inferior a 1°.
Fino: la acidez puede llegar hasta 1,5°.
Los aceites suaves son los que resultan de someter el aceite a diferentes procesos de refinado.
Corriente: es una mezcla del aceite de oliva refinado y el oliva virgen con una acidez hasta 3,3°.
Lampante: la acidez supera el 3,3°.
Es fundamental consumir aceites sin refinar. Los aceites refinados incluyen procesos de blanqueado y desodorizado, al hígado le cuesta mucho más digerirlos y carecen de ácidos grasos esenciales.
Es cierto que pueden ser más caros que los aceites comerciales, pero tu hígado y tu piel se merecen lo mejor.
Los aceites sin refinar no contienen conservantes y contienen una alta proporción de AGP, por lo que jamás se exponen a luz ni al oxígeno porque se oxidarían o enranciarían.
Se almacenan en recipientes de cristal oscuros que eviten el contacto con el aire y deben conservarse en lugares frescos.
El aceite de oliva es el más rico en ácido oleico. Es una grasa monoinsaturada de efectos beneficiosos sobre el colesterol, disminuye las tasas de colesterol LDL (malo) y aumenta el HDL (bueno), además es rico en vit E.

La naturaleza dicta nuestra dieta

¿Qué es lo que deberíamos comer? Para responder a esta pregunta es necesario que sepamos cuál es la naturaleza de los seres humanos desde un punto de vista anatómico y físico.

Nuestros antepasados más remotos sobrevivían en el interior de los bosques. Su alimentación consistía en frutos, bayas, raíces y pequeños animales en ese territorio. Hasta ese momento, la vida de los primeros humanos no se diferenciaba demasiado de la de otros animales. Fue el descubrimiento del fuego del Homo Erectus lo que modificó notablemente su forma de vida. Comenzaron a agruparse para conseguir cazar grandes piezas, que luego cocinaban y luego consumían en grupos. Fueron los primeros signos de sociedad.

Después , a partir del Homo Sapiens, se fueron perfeccionando las técnicas de caza, lo que permitía un aporte casi constante de alimentos (proteínas animales). El Homo Sapiens perseguía a las manadas en busca de alimento hasta que descubrió que algunos cereales podrían plantarse y recogerse con el tiempo y que algunos animales podían ser domesticados y criados en perfectas condiciones. Pasó así de ser nómada a sedentario, y la disponibilidad de alimentos se hizo, prácticamente constante.

La incorporación de nuevos alimentos a la dieta dependió del desarrollo tecnológico y de los viajes marítimos hacia otros continentes.

Como el hombre es omnívoro su dentición es apta tanto para una alimentación de origen vegetal como animal. Nuestra dentición permanente está compuesta por 32 dientes: 8 en cada cuadrante, dos incisivos, un canino, tres premolares y tres molares.

Los incisivos: su corona ( parte que sobresale de la encía) sirve para cortar alimentos.

Los caninos: su corona es cónica (puntiaguda) sirve para desgarrar (carnes, pescados..)

Los premolares: su corona es cuadrangular con dos cúspides sirven para triturar (semillas, frutos..)

Los molares: su corona tiene 4 o 5 cúspides y sirven para triturar y moler (por ej: alimentos vegetales).

Cada uno tiene derecho a alimentarse de la forma que más le apetezca por las razones que le parezcan oportunas.

Es necesario y lógico establecer normas legales que afecten al sembrado, abonado, cultivo, recolección, conservación de los vegetales y los relacionados con la crianza, cuidado, sacrificioy transporte de animales. Ser civilizado indica preocuparse por el bienestar de todos los seres vivos que nos rodean, cuidando nuestra naturaleza y entorno.

Podemos considerarnos inmensamente afortunados por tener al alcance tanta variedad de alimentos y es nuestro deber combinarlos de la mejor manera posible. La dificultad está en saber cómo hacerlo y la experiencia demuestra que se debe incidir sobre la adecuación de la dieta, el aprovisionamiento de alimentos y la preparación culinaria.

¡Comenzamos!

 

En primer lugar quiero dar las gracias a todas las personas que han hecho posible este nuevo proyecto, a mis amigos y familiares, especialmente a José Luis Álvarez que fue mi primer maestro en cuestiones de salud y a mi madre, que me enseñó a perseguir mis sueños.

 

Como le sucede a la mayor parte de las personas, yo también he sufrido problemas relacionados con mi aspecto físico: tuve exceso de peso y flacidez ya desde mi primer año de instituto, además de un pelo que parecía un estropajo. Todo esto, me hacía sentir insegura y sin energía.

 

Sin embargo, hace ya mucho tiempo que todos estos problemas desaparecieron de mi vida ¿Y cómo lo conseguí? Al principio probé de todo, desde dietas bajas en h. carbono, otras en las que tomaba alimentos procesados al microondas, incluso preparados en polvo con ingredientes de laboratorio y hasta llevé un registro de las calorías que ingería. Pero, a medio o largo plazo, nada funcionaba. Así que decidí cambiar mi forma de alimentarme con alimentos reales que cualquier abuelo reconoce sin problemas.

Me sentí tan llena de energía a medida que iba adquiriendo conocimientos de distintos maestros, instituciones sanitarias, investigaciones científicas, que mi vida cambió por completo.

 

Mi primera paciente fue mi madre, cuando después de hacerse una revisión de mamografía le diagnosticaron un nódulo en la mama derecha que el médico describió así:

Imagen de dudoso carácter nodular en la mama derecha que obligó la realización de estuidios complementarios con magnificación mamográfica tras el cual no se constatan criterios de sospecha.

Afortunadamente no fue nada importante pero esta experiencia le hizo reflexionar sobre el estado de su salud y decidió cambiar su alimentación,mejorando su sistema linfático y circulatorio.

Sentía curiosidad por los menús que yo me preparaba y me preguntaba por alimentos que antes no consumía.

Al dar este paso avanzó hacia su objetivo, consiguiéndolo.