Aloe Vera: regalo de la naturaleza

Hay muchos tipos de aloe vera, la más conocida es la aloe barbadensis. Crece de forma salvaje en países cálidos, también se puede cultivar porque no requiere muchos cuidados.

Es una de mis plantas favoritas, forma parte de mi salón, personalmente la utilizo para alteraciones cutáneas, regeneración celular y por sus buenas propiedades cicatrizantes. Hay personas que la utilizan para generar buenas vibraciones situándola a la entrada de la vivienda, se le atribuye poder de protección.

Hoy en día es una planta muy popular con multitud de virtudes y aplicaciones. Las hojas frescas mantienen su pureza y eficacia. Se deben utilizar las hojas de abajo para mantenerla viva. Cuanto más vieja es la planta , mayor poder curativo.

Antes de utilizar el aloe sobre la piel, es importante saber si nos produce una reacción alérgica. Para comprobarlo se frota un poco de jugo de aloe en la parte interna del brazo, si aparece picor o irritación es preferible no usarlo.

Para obtener un buen gel, la planta tiene que haber crecido en un buen suelo y con una temperatura adecuada, las características varían si se cultiva en una maceta o crece de forma salvaje. Se corta la hoja, se deshecha la corteza y aparece una pulpa gelatinosa transparente de color blanco amarillento.

Es adecuado para todo tipo de pieles, ideal para pieles dañadas y desvitalizadas, conserva la belleza manteniendo la piel tersa y flexible. Ayuda a equilibrar el ph de la piel. Es muy beneficioso para las estrías que suelen aparecer en el embarazo. También es excelente para aplicarlo después del afeitado o la depilación ya que evita que aparezcan esos pequeños granitos y rojeces sintiendo una sensación calmante y refrescante.

El gel de aloe vera también se puede comprar preparado, pero no todos los productos tienen la misma calidad y pureza, debemos ser prudentes con los productos que no especifican el contenido.